02 - Congestión

Congestión

La congestión nasal es una inflamación en el revestimiento mucoso de la nariz, producido por la presencia de gérmenes y/o alérgenos. Si bien suele creerse que los orificios nasales se tapan debido al exceso de moco espeso, en la mayoría de los casos sucede cuando los tejidos que la recubren sufren la inflamación de los vasos sanguíneos. Esta congestión generalmente es causada por un virus o bacteria, proveniente de un resfriado común, una gripe o de una infección sinusal.

Este malestar también puede producirse por algún tipo de alergia, cambios climáticos, como ser la llegada de la primavera y la polución del aire, entre otros casos.

Los síntomas más frecuentes que acompañan la congestión nasal son los oídos tapados con sensación de sordera, el dolor de cabeza, fatiga y la dificultad para conciliar el sueño.

 

Causas más comunes:

Generalmente el origen más usual de las congestiones nasales son los resfrios y la gripe. Sin embargo, cualquier causa externa o interna que actúe sobre la mucosa nasal puede producir este síntoma. Los virus, las bacterias, elementos químicos como el tabaco, la polución y los alérgenos pueden provocar un efecto sobre la mucosa nasal, provocando su  la inflamación.
También existen  otras causas  que deben ser diagnosticadas por un profesional de la salud porque forman parte de alteraciones hormonales, tales como el embarazo o el hipotiroidismo. 

Cuando la congestión es síntoma de un resfrío común, un tratamiento con lavados nasales y descongestivos puede ser suficiente, pero si la congestión se prolonga en el tiempo, puede desencadenar afecciones más complejas como la sinusitis y sus derivados.

 

Tratamiento:

Si bien el tratamiento correcto dependerá de la causa que provoque la congestión nasal, existen algunas recomendaciones para el alivio sintomático.

- Las inhalaciones de vapor. Se pueden agregar hierbas y aceites esenciales al agua hervida, como el tomillo y la lavanda, por sus propiedades antisépticas y antibacterianas.

- Las duchas calientes. El aire cálido y el ambiente húmedo son muy útiles para despejar los conductos nasales tapados.

- Las compresas calientes sobre la nariz también puede aliviar la sensación de presión en la zona.

- Utilizar un humidificador en la habitación para contrarrestar el efecto de sequedad producido por la calefacción en época invernal.

- Dormir con la cabeza elevada. Colocar almohadones ayudará a dormir más cómodo y evitará que se acumule presión en los senos nasales.

- Utilizar descongestionantes nasales. Los medicamentos de venta libre pueden utilizarse hasta 3 veces por día y funcionan como el método más efectivo para aliviar la congestión.

 

Duración

Si las secreciones nasales cambian de color o textura, o si persiste el dolor de cabeza y una fiebre baja, debes recurrir al médico de cabecera para que evalúe el diagnóstico.

En caso de que la congestión nasal por resfríos comunes o gripes no desaparezca a los diez días, será necesario acudir al médico de cabecera para descartar otras patologías.